domingo, 29 de noviembre de 2015

Censura, autocensura y vergüenza (Publicado en RunRunes)

L
a censura no tiene lugar en democracia.  Es un acto aborrecible, denigrante, que sale de las entrañas de la prepotencia del poder.  También de sus temores, el temor a la verdad, a la diversidad, el temor a quedar en evidencia.  La censura busca aplastar, negar los hechos y, más allá, la mera duda sobre los hechos.  De los censurados busca el desánimo, la derrota, el sentimiento de insignificancia.

Peor que la censura es la autocensura.  Por temor al censor, al poderoso, se agacha la cabeza, en un acto que es a la vez indignante y profundamente vergonzoso.  Cree el que se autocensura estar a salvo, cuando en realidad sienta el peor de los precedentes, uno que otorga al censor todo el poder para manipular a su voluntad a su víctima, a la que sabe ahora dominada y vencida.
En Venezuela hemos conocido de sobra ambos fenómenos.  Hoy los medios no existen.  No en su condición natural.  Si hay un temblor, no lo reportan hasta que el gobierno no lo haga, no vaya a ser que los multen.  Se acabó la cobertura en vivo, de lo que sea.  Los casos más sonados ruedan ampliamente por la mensajería celular, días antes de que algún medio se atreva a reportar una noticia ya vieja, que no es novedad para nadie, en su versión más diluida.
Así, la sombra ominosa del silencio lo cubre todo. Hablar con cuidado, escribir con cautela.  No te metas en eso, deja eso así.  El abuso hace de las suyas, arremete ante la estrategia de la pasividad, ante la contradicción fulminante según la cual lo que hay que hacer es no hacer nada.  Pasar agachado es la máxima para medios, empresas, universidades y particulares que se suman a la lista de víctimas del insaciable censor.
Pero el silencio no logra nada, sólo alimenta el gran tumor del miedo y la metástasis del atropello.  Y, así, lo contagia todo… En esto no hay honor ni prudencia.  Sólo miedo.  Lo que ignora la víctima, o se hace el que lo ignora, es que su postura acomodaticia nada logra.  Todo lo contrario, su silencio lo hunde más en el abismo, su inacción es un profundo golpe contra la esperanza.
Nuestro pueblo indómito, el del cuero seco, el parejero, el del derecho a pataleo, hoy ve cómo sus referentes éticos y morales abordan resignados el tren hacia el silencio, con la vana esperanza de que en el trayecto pare por gracia o cambio del conductor.  Nada lograrán, sino perpetuar la afonía por atrofia, matar la pluma por la artritis al principio impuesta y luego autoimpuesta.
El silencio nunca servirá para nada.  Ante la censura, como acto injusto e impúdico, alzar la voz.  Ante la autocensura, vergonzosa e indignante ¡alzar la voz! Alzar la voz por la dignidad, por lo bueno y justo.  Alzar la voz por Venezuela.  Basta de silencio.

@danielfermin

lunes, 11 de mayo de 2015

“Vamos a reír para no llorar” (Entrevista en el Diario de Los Andes)

Desde la sociología: la gente no es feliz haciendo colas

 “Vamos a reír para no llorar”
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 A no confundir el profundo descontento que está viviendo la sociedad venezolana con un supuesto ‘bochinche’, y ver el humor como una de las tantas maneras para expresar el desacuerdo con el actual Gobierno, llamó el sociólogo Daniel Fermín Rosalinda Hernández C./ @roshernandez.-

Se ha escuchado decir que los venezolanos de todo sacan un chiste, citando a Francisco de Miranda con su célebre frase: «¡Bochinche, bochinche! Esta gente no es capaz de hacer sino bochinche», se podría deducir que esta práctica no es nueva, y que el venezolano siempre está dispuesto a la chanza y el buen humor como parte de su acervo cultural e identidad, poseen una manera de ser particular y caribeña.

Para el sociólogo Daniel Fermín no es cierto que el venezolano sea solo “bochinche”, sería grave asumirlo como una verdad.

Hay quienes dicen que la gente es feliz en las colas para hacer compras y eso no es verdad, explicó. “Los ciudadanos hacen las colas que les toca hacer, esto no quiere decir que lo hagan felices. Lo que sucede es que tienen que hacerlas porque si no las hacen, no compran alimentos, medicamentos, o lo poco que se consigue”.

La actitud asumida por las personas en las colas es igual que en cualquier otro lugar: “Aquí cabe una analogía que puede parecer un poco oscura, pero engloba bien al caso. Cuando uno va a un velorio consigue gente muy triste, con mucho pesar, pero también hay gente con mucho humor y no se trata que sean personas faltas de respeto, sino que tienen una manera de administrar las realidades”.

¿El venezolano evade la crisis con el humor?
-“No creo que se trate de evasión. Lo que hacemos con el humor es una profunda crítica. Pero detrás del humor, cuando el venezolano dice, `vamos a reír para no llorar´, hay una visión de lo mal que están las cosas, porque la gente no está echando chistes de Jaimito, la gente habla de lo que está viviendo”.

“Lo veo como una profunda crítica social no expresada en los mecanismos donde se puede o debe expresar. Una crítica, una reflexión y nunca de evasión o tomársela a la ligera”.

“Cuando el presidente Maduro se dirige al país, a los pocos minutos empiezan a publicar en las redes sociales frases o imágenes alusivas al discurso del mandatario en forma jocosa. Esto refleja la manera de alzar la voz de un pueblo que cada vez tiene menos medios y recursos para expresarse”.

“No nos confundamos, de repente donde estamos viendo bochinche lo que hay es un profundo descontento, y el humor es una de tantas maneras para expresarlo, claro, no todos lo dicen al estilo de Laureano Márquez”.

“Algunas personas muestran su descontento quemando cauchos o asistiendo a marchas, y hay quienes muestran su descontento a través del humor”.

¿El venezolano hace de su desgracia un chiste? 
-“No es que el venezolano no sea serio, en todas partes encontramos gente muy seria. Estoy convencido que quienes nos gobiernan no son serios y que lo que dicen es tan risible que `nos la ponen de bombita´ para hacer chistes de ellos”.

“Si dicen cosas como que si te bañas en tres minutos no quedas hediondo, como decía Chávez, él no lo hacía a lo mejor, pero lo decía para que las personas se sintieran identificadas con él. Eso no le queda bien a todo el mundo, hay quienes dicen que a Maduro no «le queda bien ser Chávez», que es forzado, esto quiere decir que el presidente no tiene chispa, ni carisma”.

“Lo que sucede con Maduro es que se hace una burla frente a una burla. Es como decir: es tan bufo lo que dices que yo me burlo de ti”.

“Es tan contundente el humor que hasta los líderes políticos están apelando a el para denunciar. Lo hizo Henrique Capriles a través de su cuenta Twitter, al regreso de Maduro de China, le preguntó si había traído leche en polvo al pueblo”.

Perfil Daniel Fermín, Sociólogo, docente e investigador del Centro de Estudios Políticos de la Universidad Católica Andrés Bello -UCAB-. Con experiencia en estrategia de nuevos medios, editor de la revista PolítiKa UCAB, articulista de los diarios El Universal, Run Runes y Tal Cual. - See more at: http://diariodelosandes.com/index.php?r=site/noticiasecundaria&id=10779#titulo

domingo, 19 de abril de 2015

Seguimos luchando por el cambio


No nos van a amedrentar. Seguiremos aquí, en el corazón de las comunidades populares, donde vive la gente más golpeada por el fracaso de este régimen. Estamos comprometidos con la construcción del cambio y el progreso de todos los venezolanos. ¡Vamos a derrotar a la violencia!

sábado, 18 de abril de 2015

¡Vamos a derrotar a la violencia!


Las dos caras de nuestra caminata por Los Frailes de Catia. Nuestro casa x casa fue recibido con una gran receptividad por los vecinos deseosos de CAMBIO. Ya finalizando un grupo de motorizados armados que no son de la zona subieron echando plomo. Se encapucharon y preguntaron por algunos de nosotros por nombre y apellido. La policía nada hizo, se fue siguiendo órdenes de los delincuentes. Saverio Vivas, candidato de Catia para Catia, intentó dialogar con ellos y le partieron la cara con una pistola. ¡No nos van a amedrentar! La violencia no va a parar la fuerza de un pueblo que quiere CAMBIO. VAMOS A DERROTAR A LA VIOLENCIA. ¡VENEZUELA TIENE QUIEN LA DEFIENDA!